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Acto 1
Argumento de la Obra
La acción se desarrolla en España, cerca de Sevilla, en el Castillo del Conde de Almaviva. Susana está probándose un sombrero. Fígaro,
que va
a casarse con ella, está midiendo la habitación para colocar
la cama. Pero Susana insiste en que no se debe colocar la cama
en ese cuarto, porque está muy cerca
de la habitación del Conde y éste
no es de fiar. Fígaro promete entonces que
si el Conde quiere bailar
("Se vuol ballare"), bailará al son que toque
Fígaro. Cuando éste se
marcha, entra Bartolo, que en una ocasión fue burlado
por Fígaro, y manifiesta
su deseo de venganza. Y si Bartolo está
disgustado con Fígaro, no
lo está menos Marcelina con Susana, ya
que también está enamorada de Fígaro.
Las dos mujeres cantan un dueto
de fingida cortesía "Via resti servita"
("Acepta mis deferencias").
Después Marcelina sale de escena. Entra
ahora Cherubino, que declara su pasión por la
condesa, que en realidad
es una pasión de adolescente por lo femenino,
como lo pone de manifiesto su
canción: "Non so piu" ("Yo
ya no sé"). Se oye ahora la voz del
conde y Cherubino (para quien
aquel lugar es prohibido) se esconde en una butaca y Susana lo
cubre con una bata. El Conde solicita a Susana, pero pronto ha de esconderse
también porque se escucha fuera de la estancia
la voz de Don Basilio, un
pícaro abbé que es maestro
de música y organista del palacio y
correveidile para todo tipo de
intrigas. Resulta así que el Conde está escondido
detrás de la butaca y
Cherubino en ella, cubierto por la bata, mientras
que Don Basilio se insinúa
a Susana acerca del interés del Conde hacia
ella, a la vez que le da a
entender el de Cherubino hacia la
Condesa. Sale
entonces el Conde de su escondite
y lleno de ira dice que va a despedir
a Cherubino; de cualquier modo, añade.
pensaba hacerlo, por lo que ocurrió
hace pocos días: cuando él, el Conde, iba a visitar a una joven
llamada Barbarina, al
quitar el paño que cubría una mesa descubrió
a Cherubino, que estaba
allí acurrucado. Al explicar cómo ocurrió
y hacer el mismo gesto con la bata
que cubre la butaca, aparece Cherubino.
El Conde estalla en cólera, sobre todo
porque piensa que Cherubino no ha
escuchado todo lo que allí se ha dicho;
Cherubino. por su parte.
trata de disculparse diciendo que ha hecho todo lo
posible por no oír nada. La
escena se interrumpe con
la aparición de Fígaro. acompañado de un
grupo de lugareños, que arrojan flores
a los pies del Conde. Fígaro
ha venido a pedir a su señor que les una a él y a
Susana en matrimonio. El
Conde promete hacerlo, pero difiere el momento
y dice ahora a Cherubino
que debe dejar el castillo y sentar plaza
en el regimiento del propio
Conde. Fígaro, entonces, advierte a
Cherubino sobre lo azaroso de la vida militar
que le aguarda y que va a
sustituir a sus amorosas correrías: "Non piu
andrai, farfallone
amoroso" ("Ya no irás, calavera amoroso"). La
Condesa, en su habitación, se lamenta del
desvío amoroso de su
marido: "Porgi. amor, qualche ristoro" ("Dame, amor,
algún remedio").
Entra en escena Susana y dice a la Condesa que
el Conde tiene pretensiones sobre ella y entonces las dos urden
un plan para chasquearle. Aparece
Cherubino y canta a la Condesa una
romanza que expresa su adolescente amor
por ella: "Voi che sapete
che cosa e amor" ("Vos que sabéis qué es el
amor?"). Entonces la
Condesa y Susana piensan utilizar a Cherubino para realizar
su plan, citando al Conde a una entrevista con Susana y enviando
en su lugar a Cherubino disfrazado. A este fin las dos comienzan
a vestir a Cherubino. tras cerrar
prudentemente primero la puerta de
la estancia. Pero entonces se escucha afuera
la voz del Conde. Cherubino
escapa a otra habitación interior y la Condesa
no puede evitar su confusión
cuando hace entrar a su esposo. Entretanto
también Susana se ha escondido en una alcoba. La
actitud nerviosa de la Condesa
aumenta las sospechas que ya tenía el Conde;
pero la Condesa insiste en que en la habitación contigua, que está
cerrada, solamente está Susana, probándose un traje. El Conde
no lo cree y dice que va a
buscar herramientas para forzar la puerta,
a la vez que obliga a la Condesa
a acompañarle para que no pueda
abrir al que estuviese oculto. Mientras los
condes están fuera de escena,
Susana sale de la alcoba en la que había
estado escondida y va a
liberar a Cherubino de su escondite, pero al no
poder salir del lugar en
que están, Cherubino salta por una ventana
y Susana entra en la
alcoba en la que había estado escondido
Cherubino. Vuelven
el Conde y la Condesa. Ésta.
pensando que Cherubino está aún oculto
en la habitación contigua se lo
dice al Conde y le pide perdón. El Conde,
furioso y espada en mano,
abre la puerta y aparece Susana para sorpresa,
no sólo del Conde, sino
también de la Condesa. Cuando se recobra
de la impresión. La Condesa
dice a su esposo que su "confesión,
fue una artimaña para avergonzar al
Conde y que, por supuesto quien
había estado todo el tiempo en aquella habitación
había sido Susana. Avergonzado
por sus celos, es ahora el Conde quien pide
perdón a la Condesa. Antonio,
el jardinero. tío de Susana, aparece todo enfadado porque alguien
saltó desde la ventana y estropeó
sus plantas Fígaro. que ha entrado
en escena. dice que fue él quien saltó
pero Antonio le pone en un
aprieto al mostrar un papel que se le cayó a la
persona que saltó por la
ventana: el papel es la credencial de Cherubino.
Aunque Fígaro dice que
Cherubino se lo había dado, porque le faltaba
un sello, el Conde no queda con
vencido. Ahora se presentan como
aliados suyos, en este momento en que
duda de Fígaro Marcelina, Bartolo
y Basilio quienes plantean ante el conde
la demanda de la primera,
que pretende que Fígaro se case con ella en
compensación de una deuda
que no le ha pagado. La complicación de este nuevo
caso queda en el aire cuando cae el telón del segundo acto.
Susana,
siempre pensando en chancear al
Con de, promete a éste en un
dueto encontrarse con él en el
jardín aunque alguna confusión
entre "sí" y "no" no
deja de levanta las sospechas del Conde,
sospechas que aumentan porque
h; oído el diálogo que Susana, al salir, ha
mantenido con Fígaro Y
desahoga su ira: "Vedro, mentr'io sospiro, felice
il servo mio?":
("¿Veré feliz a mi criado en tanto que yo sufro?") Ahora Marcelina, acompañada
por Don Bartolo y Curcio exigen a
Fígaro el cumplimiento de su
promesa de casarse con Marcelina.
Fígaro, entonces, dice que él
es de familia noble no puede
contraer matrimonio sin la autorización
de sus padres. Como
testimonio de la nobleza de su cuna dice que
no sólo puede mostrar los
finos pañales en los que fue hallado sino
también una curiosa señal en su brazo
derecho. Al ver la señal,
Marcelina, muy excitada, dice que Fígaro es su
hijo, desaparecido al poco
de nacer y lo que resulta más sorprendente
Bartolo es el padre de Fígaro.
Sigue
a esto un sexteto de cómica reconciliación;
incluso el Conde se ve, en cierto
modo, reducido a la impotencia ante
el hecho. Fígaro abraza a su
recién encontrada madre, Marcelina. Cuando
entra Susana, a quien la Condesa ha dado el dinero de la deuda
pendiente de Fígaro con
Marcelina, y ve abrazados a la madre y
al hijo, desconocedora de lo ocurrido,
se dirige airada a Fígaro y le
golpea en el rostro. Marcelina entonces explica
a Susana la situación. y ésta
repite: "Sua madre?" "Suo padre?": ("¿Su
madre? ¿,Su padre?") e insiste en que se lo confirmen. Salen
todos entonces y entra en escena la Condesa, recordando
los días de su pasada
felicidad: "Dove sono?" ("¿Dónde están?")
y preguntándose si podrá volver
a ganar el amor de su esposo. Sigue
pensando en la trama que ha urdido para
castigarlo: la falsa cita con
Susana. que servirá de trampa. y dicta a
Susana una carta para el
Conde, ofreciéndole el encuentro; en el "Dueto de
la Carta". Susana
repite lo que le dicta la Condesa. Entra
ahora un grupo de campesinas ofreciendo flores
a la Condesa; entre ellos
está Cherubino disfrazado de mujer. Antonio
y el Conde lo descubren, pero
entonces Barbarina recuerda que
el Conde le había prometido darle lo que
pidiera y que Cherubino está
disponible. Ahora
Fígaro anuncia
que va a comenzar la ceremonia y el baile, y dos parejas felices
piden la bendición del
Conde: las parejas son Fígaro y Susana,
pero también Bartolo y Marcelina,
que han decidido unirse en matrimonio.
Mientras se baila el fandango, Susana
pasa al conde una notita, la que
ella escribió al dictado de la Condesa,
fijando una cita para la
noche. El plan de la Condesa es que cuando el Conde
acuda a la cita se encuentre no con Susana, ni con Cherubino, como se pensó al principio,
sino con la propia Condesa, para lo cual Susana y la Condesa
intercambian sus vestidos. En
este acto, se prefiere a veces un
orden alternativo de números
musicales, basados en la conjetura de que
Mozart debió utilizar una
secuencia de los acontecimientos más lógica (como
en la comedia), pero
estaba condicionado porque en el reparto
original una cantante tenía
que hacer dos papeles y no habría tiempo
suficiente para cambiar de vestidos.
En el jardín del palacio Fígaro se
encuentra con Barbarina. El Conde
ha confiado a la joven el encargo de devolver
a Susana, como confirmación
de la cita, el broche que sellaba la
nota, pero Barbarina lo ha perdido
y anda buscándolo Entonces, Fígaro
conoce que Susana va a tener una cita con
el Conde, pero ignora el plan que
han tomado las mujeres. Furioso con su esposa,
su infiel esposa, piensa él, invita a Bartolo y a Basilio a ser
testigos del vergonzoso
encuentro de Susana con el Conde. Y ahora
les advierte sobre la infidelidad
de las mujeres: "Aprite un po quelli occhi" ("Abrid un poco vuestros
ojos"). Cuando
Fígaro se retira. entran la Condesa y Susana,
cada una disfrazada con la ropa de la otra. Susana canta su esperanza
en las delicias del amor:
"Deh vieni. non tardar" ("Oh. ven, no tardes"). Y se da cuenta
de que el celoso Fígaro la está viendo. Comienza
ahora el complicado encuentro, complicado
aún más porque también
Cherubino tiene allí una cita
con Barbarina. Cherubino ve a la Condesa. La toma por Susana e
intenta besarla. Llega en ese preciso momento el Conde y es
a él a quien besa
Cherubino. y el golpe que el Conde El Conde, en fin, pide
excusas y perdón a
su esposa, tanto por sus infundadas sospechas como por su mala
conducta hasta entonces. La Condesa le perdona y todos comienzan
una alegre fiesta que durará toda
la noche.
Acto 2
Acto 3
Acto 4
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