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Diario La Nación 2 de
Agosto 2003 por Cecilia Scalisi'
DRESDEN.-
Sobre las tablas de un escenario atípico para la música clásica, el del
reciclado Antiguo Matadero, de Dresden, Andrés Tolcachir
(1970) debutó frente a la prestigiosa Filarmónica de esa ciudad, demostrando
ante un entusiasta público de casi mil personas sus excelentes dotes de
conductor (curiosamente zurdo), su capacidad para una marcación clara y
precisa, y una muy buena presencia escénica
que, con seguridad, funciona como una de sus principales ventajas a la hora de
subirse al podio. "La Filarmónica de Dresden, diferente", es el
ciclo en el que el joven director presentó un extenso programa íntegramente
argentino, con obras de Ginastera, pero en su mayor parte de Piazzolla o del género
del 2x4 identificado como "Symphonic tango". . Brillante y de alto impacto, la performance se completó con las intervenciones de una estupenda pareja de bailarines integrada por Claudia Codega y Esteban Moreno (argentinos radicados en Francia), sobresalientes por sus llamativas coreografías y elegante virtuosismo. Solistas invitados: el bandoneonista Per Arne Glorgiven, el trío noruego Tango for 3, y el guitarrista checo Martín Mastik. El SŠchsische Zeitung, de Dresden, subrayó, además de los ricos valores del repertorio argentino -"que ofrece mucho más que tango"-, la especial entrega de Tolcachir, la "alta intensidad hasta el último acorde de la "Milonga del ángel" y la energía pura en el "Tangazo""; habló también de "un toque pleno de poesía y colores percusivos", de "dinamismo, ritmo y marcado temperamento".
Talento
de exportación El
joven director argentino actuó al frente de la orquesta filarmónica de
Dresden ·
Un público de casi mil personas lo recibió con entusiasmo ·
Zurdo, mostró sus excelentes dotes de conductor · Interpretó obras de Ginastera y de Piazzolla
Egresado
del Conservatorio Nacional y de la Universidad Católica Argentina, donde se
formó con los maestros Benzecry y Scarabino, Tolcachir
continuó sus estudios en la Indiana University de Bloomington, "una de
las escuelas más importantes del mundo sobre todo para la ópera",
comentó a LA NACION; luego, en la prestigiosa Accademia Chigiana de Siena,
"donde -agregó- fui alumno activo de Gianluigi Gelmetti (director de la
Opera de Roma)"; llegando a semifinalista de la competencia internacional
"Maazel/Vilar", mérito que en febrero le valdrá un concierto con
la Orquesta de Cámara de Viena, en el Konzerthaus de esa capital. Instalado
en Berlín, beca Ricardo Gruneisen mediante, otorgada por el Mozarteum
Argentino, Andrés mantuvo esta charla después de su promisorio debut. . -¿Por
qué elegiste Berlín? . -Conversando con el Mozarteum, llegamos a la conclusión de que lo mejor era Berlín y entonces solicitamos un permiso para asistir a los ensayos de Barenboim en la Staatsoper. Ellos vienen apoyándome desde hace tres años y es una institución clave en todo mi desarrollo profesional, en el sentido humano, afectivo y económico. En la decisión también pesó el hecho de que en Berlín todavía se puede disfrutar del movimiento musical de dos ciudades, unidas hace relativamente poco, lo que implica una escena de tres óperas e innumerables orquestas y organismos.
-¿Qué
rol cumplirá la capital alemana en tu carrera? . -Berlín
es una escena musical fantástica. La cantidad de cosas que pasan aquí al
mismo tiempo es increíble. Tuve la suerte, por ejemplo, de asistir al
concierto inaugural de Simon Rattle con la Filarmónica, un acontecimiento
histórico; lo he visto trabajar a Barenboim, he asistido a ensayos de la
Filarmónica. Sólo ver a grandes maestros como Kent Nagano, Harnoncourt,
Rattle, es una escuela difícilmente superable. Busco oportunidades para
desarrollar mi carrera y poco a poco veo que van surgiendo. A propósito, algo
muy positivo que quiero destacar es que tras el concierto en Dresden, fui
contratado para dirigir la Berliner Kammerorchester, en un concierto con el
que tendré mi debut en la Philharmonie de Berlín, en la temporada 2004. . -¿Cómo
resultó la experiencia de un repertorio popular frente a una orquesta
tradicional? . -°Sensacional! Por la gran tradición que ellos tienen, antes de ir al primer ensayo estaba lógicamente bastante nervioso. La respuesta, sin embargo, fue muy buena y se generó un ambiente de trabajo excelente. Hubo respeto, ganas de trabajar (con un programa bastante largo por delante), gran colaboración. Para mí, fue interesante descubrir que, desde una actitud de humildad, yo también tenía algo para darles a ellos. Justo en esos días estaba leyendo la biografía de Barenboim (Ed. El Ateneo 2003), donde él dice que los jóvenes directores no tienen que tratar de impresionar, ni tienen que buscar que la orquesta los ame, sino que solamente deben tratar de que la orquesta los respete por su trabajo. Descubrir esa sensación fue muy importante para mí.
-¿Se
puede hablar de escuelas, estilos de dirección, personalidad orquestal, en la
Argentina? . -Me
cuesta hablar de escuelas porque creo que hay sólo individuos, tratando de
dirigir cada uno a su manera. Luego, el movimiento orquestal tampoco es tan
grande como para permitirnos hablar de diferentes sonidos, ni siquiera hablaría
de perfiles de repertorio. Es muy difícil encontrar eso en la Argentina, pues
se trata de intentos aislados. Nuestros organismos más tradicionales, por
otra parte, siguen los habituales sobresaltos de la administración argentina,
con lo que finalmente no se logra conformar una verdadera tradición en el
trabajo. Tampoco
puedo hablar de una evolución, pues la posibilidad de los jóvenes de acceder
a esos organismos oficiales es muy baja o casi nula. . -¿Te
sentís parte de una joven generación, formada en el país, pero con
experiencia internacional, capaz de producir cambios y volcar esa información
del mundo en proyectos locales que revitalicen la escena de nuestro país? . -Si bien he pasado estos últimos años en el exterior, siempre deseo con todas mis ganas poder trabajar en la Argentina. De hecho, tenemos, junto con mi hermano (el actor y director Claudio Tolcachir), el proyecto de una nueva compañía de ópera con la cual vamos a hacer "Figaro" en Buenos Aires (septiembre próximo). La idea consiste en buscar gente joven, preparada, que aún no ha tenido su oportunidad, pero que sí tiene ganas de hacer cosas. Como decía antes, dado que cuesta tener acceso a esos organismos oficiales, considero que nuestro desafío es el de crear nuevos grupos y nuevas formas de gestionar proyectos musicales.
-¿Cómo
planean las producciones de esta nueva compañía lírica? . -Haremos
audiciones abiertas para cada rol (las convocatorias se abrirán en julio), no
apuntaremos a nombres consagrados y, otra idea muy importante, es el tema de
la régie (a cargo de mi hermano Claudio), pues haremos mucho hincapié en lo
actoral. En cuanto al lugar, estamos definiendo espacios muy interesantes por
lo inesperado de la propuesta, pero por el momento prefiero no adelantarlo.
Creo que hay mucha gente de mi generación para emprender alternativas como ésta:
estamos formados, queremos hacer cosas en la Argentina y lo único que sucede
es que todavía estamos un poco dispersos... °Si mi sueño más grande sigue
siendo dirigir en el Colón! De hecho, si lo hubiera conseguido antes, creo
que nunca me habría ido de Almagro. .
Por
Cecilia Scalisi
Tolcachir:
http://www.lanacion.com.ar/03/06/26/ds_506572.asp
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